Costa Rica empieza en la mesa

Para el 67 % de los colombianos, la gastronomía es un atributo importante al elegir un destino. En Costa Rica, tres platos y dos sabores emblemáticos permiten comenzar a descubrir el país mucho antes de tomar un avión.
La gastronomía se ha convertido en una parte cada vez más importante de la experiencia de viajar. De acuerdo con un estudio del comportamiento del viajero del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el 67 % de los colombianos considera la gastronomía un atributo importante al momento de elegir un destino turístico.
Y hay otro dato que revela cuánto ocupa la comida en la experiencia de viajar: la alimentación representa el 18 % del presupuesto total de viaje, siendo el tercer rubro de mayor inversión, después del transporte, con 25 %, y el alojamiento, con 21 %.Pero comer cuando se viaja no es solamente una cuestión de presupuesto. Es una manera de acercarse a la identidad de un lugar.
En Costa Rica, los ingredientes, las recetas y las tradiciones llevan consigo historias de sus regiones, sus comunidades y su relación con la naturaleza. Por eso, conocer su cocina puede ser también una primera aproximación al espíritu Pura Vida.
“La gastronomía es una puerta de entrada para conocer la identidad de Costa Rica. A través de sus ingredientes, recetas y tradiciones, los viajeros pueden conectar con nuestras comunidades y descubrir el auténtico estilo de vida Pura Vida”, afirma Ireth Rodríguez, jefa del Departamento de Promoción y Desarrollo del Segmento Vacacional del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
Entonces, ¿por dónde comenzar?
1. Gallo pinto: un desayuno con sabor a Costa Rica

Hay destinos que se reconocen desde el primer bocado. El gallo pinto es uno de ellos: Arroz, frijoles, cebolla, chile dulce y culantro se encuentran en este plato que se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la cocina costarricense.
La experiencia puede completarse con huevo, queso fresco, natilla o plátano maduro. Más que una combinación de ingredientes, es una invitación a imaginar una mañana en Costa Rica: sentarse a desayunar sin prisa y comenzar el día con sabores sencillos, productos locales y mucha tradición.
2. Casado: Costa Rica servida en un solo plato

Si el gallo pinto invita a comenzar el día, el casado reúne en una misma mesa una muestra de la diversidad gastronómica del país: Arroz, frijoles, ensalada, plátano maduro y una proteína —que puede ser pollo, carne o pescado— forman esta preparación tradicional.
Y aquí aparece uno de los encantos de la cocina costarricense: el plato puede cambiar según la región.
Sus ingredientes cuentan también una historia sobre la riqueza agrícola del país y sobre una gastronomía construida a partir de productos frescos y locales.
3. Café y cacao: dos sabores para quedarse un rato más
Hay aromas capaces de transportarnos incluso antes del primer sorbo: El café y el cacao son dos de los productos que permiten acercarse a Costa Rica desde otra perspectiva. Reconocidos internacionalmente por su calidad, forman parte de su patrimonio agrícola y de numerosas experiencias turísticas.
Detrás de una taza de café o de una preparación con cacao hay productores, territorios, naturaleza y conocimientos que han pasado de generación en generación. Probarlos es, en cierta forma, acercarse a quienes hacen posible que estos sabores lleguen a la mesa.
Un viaje que comienza antes de llegar al destino
La gastronomía permite descubrir un destino de una manera diferente. No exige necesariamente mapas ni itinerarios: puede comenzar con una receta, continuar con un ingrediente y terminar despertando las ganas de conocer el lugar de donde provienen.
“Cada vez más viajeros buscan experiencias auténticas, y la gastronomía reúne cultura, naturaleza y bienestar en un solo viaje. En Costa Rica, cada plato cuenta una historia e invita a descubrir el país desde una perspectiva diferente”, señala Rodríguez.
Por eso, preparar un gallo pinto, descubrir el casado o disfrutar una taza de café costarricense puede ser mucho más que una experiencia gastronómica. Puede ser el primer acercamiento a un país, una manera de conocer sus sabores antes que sus paisajes, sus tradiciones antes que sus ciudades y su gente antes de llegar.










