Quito en cinco paradas, la ciudad que te cambia sin avisarte
- Turismo Latam
- 22 hours ago
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Iglesias barrocas que duplican como escenarios de gala, un restaurante que reivindica la cocina de la sierra con precisión quirúrgica y un museo donde el agua se convierte en relato. Esto es lo que pasa cuando Quito se visita en serio.
Cuando los viajeros más experimentados hablan de qué hacer en Quito, suelen quedarse mucho más de lo que habían planeado. A 2.850 metros sobre el nivel del mar, la capital ecuatoriana combina una densidad patrimonial excepcional es el primer Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en América Latina, declarado en 1978 con una escena cultural y gastronómica que apenas empieza a recibir la atención que merece.
Lo que sigue no es un recorrido para marcar casillas. Es para quienes quieren entender de qué está hecha esta ciudad.
El Hilton Colón, la base desde donde Quito tiene sentido
Todo buen viaje necesita una base sólida, y en Quito esa base tiene nombre, Hilton Colón Quito. Ubicado en la zona moderna de la ciudad, el hotel ofrece esa combinación de eficiencia internacional y calidez local que los viajeros frecuentes saben identificar de inmediato. Habitaciones bien proporcionadas, servicio atento y una localización que permite llegar al centro histórico en menos de quince minutos.
A 20 minutos del hotel se encuentra el Centro de Convenciones de Quito, uno de los recintos para eventos más completos de la región andina. Para quienes viajan combinando negocios y placer o para quienes organizan experiencias de grupo, sus espacios modulares, tecnología de punta y capacidad para albergar desde cumbres internacionales hasta lanzamientos de marca hablan de una ciudad que se ha posicionado con seriedad en el mapa del turismo MICE latinoamericano.
En el restaurante Quitu, la sierra ecuatoriana llega a la mesa sin pedir permiso

La gastronomía ecuatoriana merece mucho más protagonismo en la conversación latinoamericana, y el restaurante Quitu lo sabe. Su carta no intenta parecerse a ninguna otra, cada plato es una conversación entre técnica contemporánea y producto local, entre lo que la sierra siempre tuvo y lo que un cocinero decidió hacer con ello.
La entrada que mejor resume esa filosofía son los llapingachos de papa nativa, tres medallones dorados que llegan acompañados de ají de piedra molido al momento, sencillo en apariencia, irreproducible fuera de este contexto. Para quienes prefieren algo más elaborado, las croquetas de chorizo ambateño envueltas en bechamel cremosa y terminadas con salsa de clorofila serrana demuestran que la cocina andina también sabe ser sofisticada sin perder su acento. Y los buñuelos de hongos con melena de León y tempura de maíz morado son el tipo de bocado que uno no esperaba encontrar y que termina siendo el más recordado de la noche.
En los fondos, el estofado de pato con pierna y muslo glaseados en demiglace de cerveza es un plato de esos que no se improvisan, necesitan tiempo, precisión y un conocimiento profundo del producto. El ceviche de pesca del día con leche de tigre de mashuas tubérculo andino que muy pocos cocineros se atreven a usar es la prueba de que el Quitu no solo conoce su despensa. la defiende.
Si solo puedes pedir tres cosas en el Quitu, pide estas
Empieza con los llapingachos de papa nativa. Sigue con el estofado de pato. Y cierra con el postre del día, que el chef reformula según lo que el mercado trajo esa mañana, la mejor razón para no mirar el menú antes de preguntar.
El centro histórico de Quito, donde cada cuadra es un siglo distinto

Pocos destinos en América Latina tienen la concentración de arquitectura colonial que se puede recorrer a pie en el centro histórico de Quito. En menos de dos kilómetros cuadrados, el barroco americano despliega toda su capacidad de asombro, fachadas talladas como si la piedra fuera encaje, interiores cubiertos de oro, patios claustrales donde el tiempo parece haberse detenido voluntariamente.
Las iglesias de Quito que no puedes perderte
La Compañía de Jesús es, sin discusión, una de las fachadas barrocas más elaboradas del continente. Su interior dorado se calcula que fueron utilizadas varias toneladas de oro en su decoración tiene esa capacidad de silenciar a cualquier visitante independientemente de sus creencias. La Catedral Metropolitana domina la Plaza Grande con autoridad republicana. Y el conjunto de San Francisco, con su enorme atrio y su museo de arte colonial, es una de las visitas más completas que puede hacer cualquier viajero interesado en el arte virreinal.
Cuando una iglesia del siglo XVII se convierte en el mejor salón de eventos del continente
Lo que pocos guías mencionan es la versatilidad contemporánea de estos espacios. Varios claustros, naves laterales y patios interiores de las iglesias históricas de Quito están habilitados para la realización de eventos privados, cenas de gala y ceremonias corporativas o culturales. La combinación de frescos del siglo XVII, acústica natural y arquitectura de piedra crea un ambiente que ningún salón moderno puede replicar. Para organizadores de eventos que buscan locaciones únicas en Latinoamérica, el centro histórico de Quito es uno de los secretos mejor guardados del continente.
La Capilla del Hombre, donde Guayasamín pintó la herida de América

Hay visitas que no entretienen, transforman. La Capilla del Hombre en Quito es una de ellas.
Ubicada en el barrio de Bellavista, este espacio fue concebido por el maestro Oswaldo Guayasamín como su testamento visual, un monumento a la humanidad sufriente de América Latina. Los murales que cubren sus muros muestran rostros deformados por el dolor, manos que se alzan o se rinden, figuras que comprimen siglos de conquista, esclavitud y resistencia en imágenes que golpean con una precisión que las palabras difícilmente igualan.
El edificio dialoga con la arquitectura precolombina, circular, de dos niveles, con una llama eterna que arde en memoria de las víctimas del continente. Guayasamín murió en 1999 antes de verla terminada, pero su proyecto sobrevive con una claridad de propósito que pocas instituciones culturales en el mundo pueden igualar.
Salir de la Capilla del Hombre en silencio no es melancolía. Es señal de que el arte cumplió su función.
Yaku, el museo donde el agua deja de ser un recurso y se vuelve una historia

De regreso en la ciudad baja, el Yaku Museo del Agua cierra el círculo del día con una elegancia conceptual que pocas instituciones culturales logran. Yaku significa "agua" en kichwa, la lengua de los pueblos indígenas andinos, y ese nombre no es decorativo, es una declaración de principios.
Instalado en un antiguo depósito de agua del cerro El Placer, el museo convierte la historia del recurso más vital del planeta en una experiencia que mezcla ciencia, cosmología indígena y urgencia medioambiental con una pedagogía que nunca subestima a quien lo visita. Las acequias preincaicas, los sistemas de irrigación indígena y la relación sagrada de los pueblos kichwas con el agua están documentados aquí con una profundidad que sorprende.
Las terrazas exteriores ofrecen además algunas de las vistas más limpias sobre el centro histórico: la ciudad barroca extendida bajo un cielo que cambia rápido, los volcanes nevados asomando entre nubes, las cúpulas de las iglesias brillando con la luz de la tarde. Es, probablemente, la mejor foto de Quito que puedes tomar. Y es gratuita.
Lo que necesitas saber antes de hacer las maletas
Cómo llegar: El Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre recibe vuelos directos desde Bogotá, Lima, Ciudad de México, Miami y Madrid. Está a unos 45 minutos del centro.
Altitud: Quito está a 2.850 metros.
Moneda: Ecuador usa el dólar estadounidense. Sin cambio de divisa para viajeros colombianos o peruanos.
Cuántos días para Quito ciudad: Con 3 noches se puede hacer este recorrido con calma. Si además planeas escaparte a la Sierra Norte, suma al menos 2 noches más. Lee nuestra guía de la ruta por la Sierra Norte con LATAM Airlines.








