La ruta que empieza en Quito y termina donde el tiempo dejó de correr
- Turismo Latam
- 22 hours ago
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A 90 kilómetros de la capital, los Andes revelan otra cara, haciendas coloniales con chimeneas encendidas, un lago que refleja el Imbabura sin esfuerzo y una fábrica centenaria que cuenta la historia obrera que los libros de viaje olvidaron. Todo, accesible desde Bogotá en menos de dos horas con LATAM Airlines.
Quito es el punto de partida ideal. Pero la Sierra Norte de Ecuador es el argumento para quedarse más tiempo. A menos de dos horas de la capital por carretera y a menos de dos horas de Bogotá por aire este tramo del valle interandino guarda el tipo de experiencias que no caben en un fin de semana pero que tampoco exigen semanas, una hacienda del siglo XVII, un lago de altura con volcán incluido y una fábrica textil declarada Patrimonio Cultural del Ecuador que nadie esperaba encontrar aquí.
Esta es la ruta que los viajeros que ya conocen Quito todavía no han terminado de descubrir.
La Hacienda Cusín, donde la lentitud elegante de los Andes tiene dirección propia

A 90 kilómetros de Quito, en el corazón del valle interandino de Otavalo, la Hacienda Cusín representa un tipo de hospitalidad que el mundo está redescubriendo con cierta urgencia, la lentitud que no pide disculpas.
Construida en el siglo XVII y transformada en hotel boutique con una inteligencia que respetó su alma original, Cusín conserva paredes de adobe, techos de teja, corredores de piedra volcánica y jardines de rosas antiguas que parecen pertenecer a otro siglo. Porque, en cierta forma, pertenecen.
Las chimeneas se encienden al atardecer sin que nadie lo pida. Los desayunos con mermeladas caseras y pan de maíz recién horneado se extienden sin culpa. Y los caballos pastando en los potreros que rodean la propiedad terminan de completar una imagen que ningún algoritmo de viaje puede generar.
Esta es la hacienda que aparece en la lista mental de los viajeros que han aprendido a preferir la profundidad sobre la velocidad
Para tener en cuenta: La Hacienda Cusín es también un espacio para eventos y retiros corporativos. Sus salones coloniales y jardines ofrecen una alternativa completamente distinta a los centros de convenciones urbanos.
El lago San Pablo y el volcán Imbabura, una postal que no necesita filtro

A pocos minutos de la hacienda, el lago San Pablo aparece como una de esas revelaciones geográficas que justifican por sí solas el desvío. Con el volcán Imbabura dominando el horizonte y las comunidades kichwas habitando sus orillas desde tiempos que preceden a los incas, este lago ofrece algo que se ha vuelto escaso en el turismo contemporáneo: quietud real.
El agua refleja el cielo con una fidelidad matemática que solo tienen los lagos de altura. Los totorales se mecen con el viento que baja de los cerros. Y si se tiene la suerte de estar ahí durante las primeras horas de la mañana, cuando la niebla todavía no decidió retirarse del todo, la experiencia adquiere una calidad casi meditativa.
Es la pausa que todo itinerario intenso necesita y que muy pocos se dan el permiso de tomar.
La Fábrica Textil Imbabura, donde el patrimonio huele a hierro y a historia obrera

En la ciudad de Antonio Ante, a pocos kilómetros del lago, la Fábrica Textil Imbabura demuestra que el patrimonio no siempre tiene forma de iglesia ni está cubierto de oro. Fundada en 1924 y declarada Patrimonio Cultural del Ecuador, esta fábrica fue durante décadas el motor económico de la región, empleando a cientos de familias de las comunidades indígenas y mestizas del valle.
Sus enormes telares de hierro, sus galpones de ladrillo y sus máquinas de fundición conservados cuentan una historia que los circuitos turísticos convencionales raramente incluyen: la del trabajo textil andino, la de las mujeres que tejieron literalmente la economía regional, la de una industrialización que llegó a los Andes con sus propias contradicciones y su propia dignidad.
Hoy reconvertida en espacio cultural y museístico, la Imbabura amplía la conversación sobre qué significa el patrimonio en América Latina. Y esa es, en sí misma, una experiencia de viaje valiosa.
Desde Bogotá, LATAM Airlines lleva a Quito en menos de dos horas
Hay algo que agradece el viajero experimentado antes de partir, saber que el trayecto está en buenas manos. Desde Bogotá, LATAM Airlines opera vuelos directos al Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito (UIO) con aproximadamente 10 vuelos semanales, y un tiempo de vuelo de apenas 1 hora 42 minutos —lo suficiente para terminar un podcast, no lo suficiente para aburrirse.
La ruta BOG → UIO es una de las conexiones andinas más naturales del continente: dos capitales que comparten altitud, historia colonial y una gastronomía que el mundo apenas empieza a descubrir. Volar con LATAM en esta ruta significa acceder a la red de destinos más amplia de Sudamérica, con la posibilidad de acumular millas LATAM Pass que pueden canjearse en futuros viajes por la región.
Antes de abordar, tres cosas que vale la pena saber
El Aeropuerto El Dorado de Bogotá (BOG) cuenta con salas VIP y servicios completos para el viajero frecuente. En Quito, el Aeropuerto Mariscal Sucre (UIO) ofrece salas VIP con refrigerios y espacios de trabajo; desde allí el centro de la ciudad se alcanza en aproximadamente 45 minutos en taxi o transfer privado.
Para conseguir las mejores tarifas, conviene reservar con anticipación. Los días martes, miércoles y sábado suelen concentrar las mejores opciones de precio. Y el mes históricamente más accesible ha sido agosto, que coincide además con la mejor temporada climática en la Sierra Norte.
Lo que necesitas saber para organizar la ruta
Desde Quito a Otavalo: Aproximadamente 2 horas en carro por la Panamericana Norte. Se puede contratar transfer privado desde el hotel o rentar vehículo.
Cuánto tiempo dedicar: Con 2 noches en la Hacienda Cusín se puede visitar el lago, la fábrica y el mercado de Otavalo con comodidad. Sin prisas.
Temporada recomendada: Entre junio y septiembre para días despejados. Fuera de temporada, el paisaje es más verde pero las mañanas pueden ser más nubladas.
Moneda: Ecuador usa el dólar estadounidense. Sin necesidad de cambio de divisa para viajeros colombianos.








