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Hallstatt, Austria

El viajero latinoamericano de alto valor ya no busca la playa. Fora Travel lleva la cuenta.

  • hace 3 horas
  • 3 min de lectura

Hay un perfil de viajero latinoamericano que la industria lleva años intentando entender y casi siempre llega tarde. No viaja en temporada alta al mismo resort de siempre. No busca tarifa de último minuto. Planea con meses de anticipación, sabe exactamente lo que quiere y está dispuesto a pagar por ello siempre que lo que pague sea irremplazable.


Fora Travel, la agencia neoyorquina que ha gestionado más de 2.500 millones de dólares en reservas en 180 países, lleva años observando a ese viajero desde adentro. Esta conversación es sobre lo que han visto: quién es, a dónde va ahora y qué dice sobre el momento que vive el turismo de lujo en la región.


¿Qué patrones están viendo en el viajero latino de alto valor que la industria todavía no lee bien?


El viajero latino de alto valor dejó de ser un viajero de playa, y buena parte de la industria todavía no lo registra. Estamos viendo un segmento que viaja de otra manera: en lugar de un resort, busca un viaje diseñado a la medida, con expertos y guías locales que construyen la experiencia completa en destino. Safaris, Japón, Egipto. Es, además, un viajero que planea con tiempo: sus viajes más ambiciosos los empieza a definir con varios meses de anticipación. Mientras la industria le sigue ofreciendo tarifa y promociones de último minuto, lo que en realidad busca es profundidad, curaduría y una experiencia diseñada de principio a fin.



¿Cuándo un viaje de verdad justifica su precio y cuándo el lujo es solo un número en una tarifa?


Un viaje justifica su precio cuando lo que se paga es algo que el viajero no podría organizar por su cuenta: acceso, conocimiento local, una logística impecable y tiempo bien planeado. Es exactamente lo que observamos en el viajero de lujo: a medida que el viaje crece, el gasto se desplaza de la habitación hacia la experiencia completa los especialistas que diseñan el itinerario en destino, los guías, las travesías, las villas privadas. Ahí el precio compra algo irremplazable. El lujo se convierte en 'solo un número en la tarifa' cuando se pagan miles de dólares por noche por una habitación de marca que, en el fondo, no transforma el viaje. La diferencia no está en cuánto cuesta, sino en cuánto de ello es insustituible.

 

"El lujo no está en la habitación. Está en lo que el viajero no podría haber organizado solo — el acceso, el guía, la logística que hace que cada hora del viaje tenga sentido."

 

Un solo destino en LATAM para el viajero que cree haberlo visto todo:


El Pantanal, en el centro-oeste de Brasil. Es el humedal tropical más grande del mundo se extiende por los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul y es el mejor lugar del planeta para observar jaguares en libertad. Funciona como un verdadero safari: se recorre en lancha y en vehículo 4x4 desde fazendas y lodges, con una fauna excepcional jaguares, caimanes, capibaras, nutrias gigantes, guacamayas azules y más de 600 especies de aves. La temporada óptima es la seca, de julio a octubre.


Lo elijo porque responde a la tendencia que hoy define al viajero de alto valor: dejó atrás la playa y se inclinó por la experiencia de safari. Al viajero que cree haberlo visto todo le ofrece justo lo que considera imposible — una experiencia comparable a la de África, dentro de su propia región, que casi nadie en su círculo ha vivido. No es Buenos Aires de nuevo ni otra isla del Caribe: es un capítulo nuevo. Y se complementa muy bien con Río de Janeiro o el Amazonas en un itinerario de diez días.


¿Cuáles son los destinos que más están creciendo y cuáles sorprenden?


Entre los que más crecen: República Dominicana y Colombia avanzan con fuerza, junto con Argentina y España; y dentro de la región, el turismo doméstico en México se mantiene muy sólido. Europa clásica Italia, Grecia, Japón sigue siendo un motor estable. Entre los que sorprenden: en primer lugar, el safari africano Kenia, Sudáfrica, Tanzania que concentra algunas de las experiencias de mayor lujo. En segundo lugar, Egipto. En tercero, Corea del Sur, que entró con fuerza y volumen propio, más allá de Japón. Y dos sorpresas premium de nicho: Islandia y el Adriático Croacia y Montenegro. El patrón es claro: el viajero latino de alto valor viaja cada vez más lejos y cada vez más hacia lo experiencial.

 

 

 


 

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