Anguilla entendió pronto que competir en turismo de alto nivel no se trata de volumen, sino de posicionamiento. En ese contexto, Malliouhana vio la oportunidad de consolidarse como un referente que combina historia, glamour y una narrativa profundamente local, justo cuando la Guía Michelin empezó a poner el foco en hoteles con identidad clara. El principal obstáculo era sostener esa identidad en el tiempo. Mantener relevancia en un mercado donde las tendencias cambian rápido